jueves, 15 de febrero de 2007

Adolescente

Nacimientos en tardes de otoño, se secan entre hojas amarillas, que abandonan sin abrazos sus hogares; el llanto de un niño eriza, hasta el más cuerdo de los locos, cuando aún se tienen las manos frías y los pies chorrean de joven sangre...Un anciano está muriendo con la última brisa, dejando un tendal de recuerdos sin realizar, mientras un adolescente adolece de lejanía, al mirar desde arriba a un niño húmedo, que comienza el trayecto a su solitario funeral...Bañados de rocío, los jovenes se pasean en la noche, por donde la tarde los niños sonrien, pero ellos no juegan a las escondidas, ellos se esconden en las plazas a llorar; las armas de papá dejaron de ser juguetes, los días de primavera dejaron de alegrar...Aún se escuchan ecos de sus voces divertídas; todos teníamos sueños, todos fuímos tan felices...Un último sol sobre los niños volando; en la vida real somos diferentes, en los grupos merodeando la sociedad simulamos normalidad...Lunas blancas y amarillas contemplando nuestros rostros, en el medio de ovejas negras que se comen a su pastor...Y aún miramos nuestros entumecidos ojos, donde solía existir libertad; las armas de papá dejaron de ser juguetes, los días de primavera dejaron de alegrar...

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